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“No comprendo, decía un autor francés, cómo un republicano no sea un socialista, lo que da lo mismo, un hombre mucho más preocupado de la cuestión humanitaria que de las cuestiones meramente políticas” (Henri Fouquier). Menos se concibe a un anarquista desligado de la cuestión social: la Anarquía persigue el mejoramiento de la clase proletaria en el orden físico, intelectual y moral; concede suma importancia a la organización armónica de la propiedad; mas no mira en la evolución de la Historia una serie de luchas económicas. No, el hombre no se resume en el vientre, no ha vivido guerreando eternamente para comer y sólo para comer.

Yo me siento afortunado de haber vivido alguno de estos grandes momentos. Hace ya 12 aos en el Europeo de Munich tuve la oportunidad de vivir uno de los mejores días de mi carrera. Un momento inolvidable al conseguir ganar la prueba de 10.000. Su adicción implicaba moverse dentro de la misma jaula una y otra vez, esa que tiene la forma de la depresión, estado del que era consciente pero del que no logró soltarse. Estás en un edificio y las llamas se te acercan, el miedo a caer y morir te parece la alternativa menos terrible, pero eso no significa que estás queriendo la caída sino que estás aterrorizado por las llamas escribió en Infinite Jest. Esa vívida y gráfica metáfora de la depresión no omite al otro sino que lo incluye en la ecuación: gente puede gritarte no te tires, esperá, aguantá, no lo hagas porque nadie puede entender la caída, tenés que haber sentido personalmente el encierro y las llamas para comprender cómo el miedo va mucho más allá del pánico al caer Margulies adapta esa analogía y, con un Lipsky rodeado de libros de Wallace y semidormido en un colchón (lo cual es un guio a las pocas copias que tiene en su casa de su novela The Art Fair) y el autor de Infinite Jest apareciendo en el umbral de la puerta, los pone en contacto por primera vez sin un grabador de por medio.

En fin, volviendo al tema del contexto temporal, Chicho López Terremoto (Kappei Sakamoto en el original japonés) es un chaval muy, muy bajito que es un hacha jugando al baloncesto, y al ping pong, y en general a cualquier deporte que no fuera fútbol, que aunque tampoco se le diera mal no lo explotaron, porque el fútbol era territorio Oliver y Benji (por cierto, qué habría sido de Mark Lenders?). La serie se desarrolla en el instituto, así que podemos presuponerle a Chicho entre 15 y 17 aos. Pongamos que tenía 16 en 1982 y así acertamos.

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